




El Sester era una antigua casa de veraneo de finales del siglo XIX llamada "Villa Emilieta".
Mi padre, Antonio Llorens, la compró en los años setenta, convirtiéndola en una pensión, efectuando a lo largo de los años varias ampliaciones; siendo sin saberlo, precursor de lo que ahora todos conocemos como Turismo Rural.
En 1998, empezamos a acariciar la idea de convertirla en un pequeño y acogedor hotel rural.